Si llegaste hasta aquí buscando sinónimos en google, todavía puedes encontrarlos; Escribe la palabra que quieres buscar en este cuadro y pulsa el botón. El servicio te lo proporciona de forma gratuita sinonimos.org. Yo sólo les enlazo.

 

Funcionarios, Reflexión que lanzo al aire. ¡Piensenlo!September 27, 2007

No lo digo yo. Lo dice la convocatoria de cursos de mi Ministerio para este mes. Uno de esos cursos lleva exactamente ese título "Ya nadie me saca de quicio". Ya había hablado alguna vez sobre la gestión de emociones en el trabajo (por supuesto sólo dando mi opinión personal, pocas veces o nunca me veréis aquí poniéndome el gorro de experto en algo), pero este curso me hace pensar, de nuevo, en cómo es la organización para la que trabajo.

Y es que, realmente, los funcionarios necesitamos cursos de este tipo. Seguramente gente que se cae mal a otra gente hay en todos sitios y en todas las organizaciones. Gente que soporta mejor o peor el estrés, que sabe relacionarse mejor o peor con los compañeros, que sabe pedir un favor o no, que sabe dirigir o sólo sabe mandar, y mal. Gente que por un conjunto de cualidades objetivas y subjetivas, te cae mejor o peor. O incluso personas que no eres capaz de explicar por qué te caen bien o mal, pero ahí están.

Gente que saca de quicio hay en todas partes. Y gente a la que sacan de quicio, también. Sin embargo, en las organizaciones ágiles, esto no suele ir más allá de ser un problema puntual. Si te toca en un proyecto alguien problemático, será cosa de seis meses o de un año, seguro que eres capaz de gestionar esta emoción tú solito, ya que verás luz al final del túnel. Si no eres capaz, siempre puedes pedir que te cambien de equipo, de cliente, de departamento, de edificio.

Y en caso extremo, puedes abandonar tu empresa, y buscarte otra. Además, casi seguro que ganas con el cambio, y al final le tienes que agradecer al desquiciante que se haya portado de esa forma contigo.

Pero en la Administración no es tan fácil. Cuando uno no lleva muchos añitos, la movilidad es relativamente sencilla, partes de cero, y cualquier plaza que te ofrecen puede ser buena, por lo que con dos años que estés en el mismo sitio, ya puedes moverte. Sin embargo, según vas llegando a tu techo (fijado por el grupo al que perteneces), la cosa va poniéndose más complicada. Puede que cojas una plaza buena, y sea difícil encontrar una mejor o igual. O encima igual has sido un vago y no has puesto interés en reciclar tus conocimientos, y no te ofrecen nada.

En resumen, que puede ser que te vayas a pasar el resto de tu vida viendo a esa persona que te saca de quicio. Y lo que en una organización ágil es problema de meses, en la Administración es cosa de hasta que te jubiles, tú o el contrario. Como aquella frase de siéntate en la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo.

En fin, que aunque en un primer vistazo el curso me ha parecido una pijada, tras pensarlo me parece una gran iniciativa, porque las rencillas interpersonales, en la Administración, son enfermedades intestinas que llegan a infectar a una organización completa. Dos personas se llevan mal, se sacan de quicio una a la otra. Con el tiempo, se erigen en cabezas de departamento. Son incapaces de colaborar. Se esconden información uno a otro. Intentan usucapiar las competencias del otro. Y yo he visto casos en que esto lleva sucediendo veinte años. La organización para la que trabajan se resiente. Seguro.

No me cabe duda de que hacer cursitos no es la mejor solución para el problema, pero como parece ser que nadie se atreve a intentar lo óptimo (hacer más ágil la Administración), bien está que emprendan la segunda mejor opción, curar las consecuencias de la inagilidad.

Si tenéis curiosidad, podéis acceder al programa del curso pinchando en la imagen.

Actualización: Consultor Anónimo ha tenido a bien "menearme"… ¡Menéame tú también! 

Funcionarios, Reflexión que lanzo al aire. ¡Piensenlo!September 6, 2007

Es curioso cómo ha cambiado en estos últimos años la percepción de la cantidad de trabajo que realiza o que saca adelante o que acumula una persona. Este tipo de evoluciones son muy fáciles de observar en la Administración, al igual que en las grandes empresas, ya que el cambio en las costumbres es más difícil, y por lo tanto, en una misma sala puedes observar especímenes de todos los estadíos de la evolución estudiada. Desde los más enquistados (con perdón del término) en el pasado hasta los recién caídos.

Y es que antes, el trabajo era así como titulo el post: volumétrico. Tanto volumen de algo has procesado, tanto has trabajado. Da igual que sean cajas entre pisos de un edificio, da igual que sea papeles de una bandeja a otra de tu mesa. Cuando una persona me quiere mostrar el muchísimo trabajo que tiene, me enseña una pila de papeles. ¡Mira!. ¡Mira cuánto trabajo tengo!.

Tiene un trabajo más complicado el que necesita cinco armarios en vez de dos para el archivo de sus carpetas. Da igual que luego eso no sea nada más que fotocopias de legajos añejos (hum qué sonoridad) que nadie jamás volverá a consultar, da igual que tengas el documento en electrónico, o esté disponible y accesible en dos clicks en la base de datos del BOE, o en un CD de jurisprudencia; Sólo pasa a ser trabajo y a aumentar tu aura de trabajador si ocupa espacio, si quita aire, si puedes chocar contra él, si interrumpe la visión del horizonte.

¿Qué tendrá que hacer esa persona que tiene "tanto lío" con todo ese trabajo todos esos papeles?. ¿Desplazarlos?. ¿Fotocopiarlos?. ¿Masticarlos?. ¿Leerlos?. Cuando alguien de aquí quiere impresionar dice, es que nosotros controlamos 17.000 entidades. A mi me parece que dice mucho más de nosotros la atención que damos a cada una de esas entidades, lo cercanos que nos pueden sentir, que aceptamos sus sugerencias, que somos transparentes en nuestra actuación, que emitimos conclusiones de nuestro control útiles para la sociedad, que facilitamos el trabajo de otros. En fin, métricas de calidad, y no de cantidad. No de volumen.

Mi mesa casi siempre está muy despejada. Si me imprimo algo para leerlo, luego lo tiro. Los que no son mi equipo ni mis jefes deben pensar que me toco los huevos no tengo nada que hacer…

FuncionariosJuly 6, 2007

Escribo esto bajo la categoría de funcionarios, porque donde más marcado he visto el fenómeno es, precisamente, en las dependencias de la Administración, y en los personajillos que la pueblan (incluyéndome a mi). Ya me corregiréis vosotros si es algo común a todos los espacios de trabajo; cuando trabajé en la privada no lo observé tanto.

Una persona acaba de tener un ascenso en mi unidad, y en su nuevo status, ahora tiene un despacho para ella sola. ¿Qué ha sido lo primero que ha hecho?. Ponerse a quemar incienso. Porque dice que en su casa siempre lo quema. Nuestra planta es una sala diáfana con muchos puestos (como 25 en un espacio reducido), y unos cuantos despachillos alrededor. Así que claro, toda la planta huele a incienso que mata.

Yo he ido a verla y le he dicho… pero fulanita… ¿Cómo se te ocurre ponerte a quemar incienso?. Y ella me ha respondido, en mi despacho yo puedo hacer lo que me da la gana. Aplastante. Joder, mañana me pongo yo a freir croquetas.

Tratando de dejar a un lado la obvia falta de respeto con los compañeros, me hace gracia la frase, porque no es la primera vez que la oigo. Cuando prohibieron fumar en todas las dependencias de trabajo, hubo uno que dijo, "yo pienso fumar cerrado en mi despacho, si no te gusta el olor, pues no vengas a verme".

Tu despacho, tu despacho… El despacho que ocupas. La zona en la que desempeñas tu trabajo para ofrecer un mejor servicio a quien te paga. Tu despacho es una herramienta de la administración para que alguien (hoy por hoy, tú) haga mejor (o peor, esa es otra discusión) la labor que tiene encomendada.

Déjame la grapadora. Vale, pero me la devuelves enseguida ¿eh? que es mía. Por favor, no metas tus papeles en mi armario. ¿Tus papeles? ¿mi armario?.

Gente que pone enormes fotos de sus gatos en las paredes. O el póster de Peñíscola, excelencia turística. Qué pasa, son sus paredes, ¿no? pondrá lo que quiera. Programas poco relacionados con el trabajo instalados en los ordenadores. Mil ejemplos.

En fin, digo yo que como todo, habrá que balancear entre rodearte de cosas que te hacen sentir bien para estar a gusto en el sitio en el que pasas más tiempo al cabo del día, con un cierto respeto por la estética corporativa, por los compañeros, por sacar adelante la mayor parte de trabajo colectivo, y por recordar siempre que en tu puesto, todas tus acciones tienen que ir encaminadas a hacer mejor tu labor.

¿Qué opináis vosotros? ¿Consideráis vuestro despacho vuestro? ¿Decoráis vuestro espacio de trabajo como vuestra casa? Yo ya sabéis qué es lo que tengo en las paredes… ¡mi pizarrilla!

Aleladas, FuncionariosJune 6, 2007

Hoy he estado explicándole a un compañero una aplicación que tenemos aquí funcionando. Y claro, como buen ingeniero, me he apoyado en mi pizarrita. Creo que se la he sabido explicar bien, por lo menos lo más importante, y se ha ido con las cosas claras.

Luego me he quedado mirando mi pizarrita (es la de la foto), y me ha dado por pensar que a lo mejor hay que darle una vueltita a la aplicación para simplificarla… ¡Menudo pifostio!

Aleladas, FuncionariosMay 25, 2007

Me pasa Don Alipio un meme, sobre "la cosa más extraña o friki que te haya pasado". La verdad es que me iba a volver un antipático repentino y no lo iba a recoger, porque no soy bueno decidiendo cuáles son las cosas que califico como "lo más *** que…". Ya sabéis, por aquello de que "escoger es renunciar". Pero como hoy me ha pasado una cosa que cae en la categoría, pues os la cuento. Pero cambio el título a "algo extraño que te haya pasado". Es que yo soy muy comedido.

El edificio en el que trabajo es una ruina. Cuando no es una gotera que me cae en el enchufe y hace que salte el diferencial, es lo mal que huelen las cañerías, o son las tapas del falso suelo que se levantan y te echan traicioneras zancadillas. Y eso que no es demasiado viejo. Así que hoy, cuando he llegado estaban estropeados los ascensores. Como casi siempre.

Menos mal que a la hora del cafecito funcionaril ya estaban arreglados; Las escaleras no hubieran soportado semejante ansioso trasiego de personas funcionarios yendo a por su barrita con tomate o su croissant plancha. Así que a la vuelta, subía yo con la gente de mi equipo (7 bigardos, entre 27 y 33), después de haber estado riéndonos un rato en la cafetería. Testosterona pura. Comentando lo poco agradable que es ir tan apretados en el ascensor (que es largo y estrecho). Y en esto… Riiiiing. Riiiiiing. ¿A quién llaman? No es posible que sea un móvil, porque el ascensor es una jaula de Faraday más perfecta que un microondas. Se hace el silencio. Riiiing Riiiing. El intercomunicador del ascensor está sonando. Con sonido de teléfono de góndola. Riiiing Riiiing. El típico intercomunicador que todo el mundo pensamos que es de pega. Riiiing Riiiing. Nos quedamos todos callados mirándolo. Parece una escena de "The Ring". Pero de la japonesa. De la que acojona.

Finalmente, el más osado, y el que más cerca está del teléfono, lo coge. "Dígame". "Sí". "Sí". "Ajá". "Pero…" (Largo silencio por un speech del interlocutor). "Pero…". "Pero… es que ha llamado usted a un ascensor…". Explosión de jajotas. Alguien ha llamado de fuera preguntando por una persona que no está en el directorio, y en centralita han probado una extensión… ¡a huevo!. Y ha tocado… ¡El ascensor!. Increíble que se pueda llegar a un intercomunicador desde fuera. Increíble que en centralita hubieran pasado la llamada al ascensor. E "Increíble" debió pensar la sorprendida persona al otro lado.

Bueno, si alguien quiere recoger el meme y contar algo extraño ("Lo más extraño o friki", según la redacción original), yo le enlazo.

FuncionariosDecember 28, 2006

Actualización: Por favor, lee este post teniendo en cuenta que se publicó el día 28 de Diciembre… Al final del post doy todo tipo de explicaciones.


Ya está, se acabó, no puedo más.

Estoy completamente desmotivado en el trabajo. La total falta de incentivos (imposible ascender, imposible cambiar tu sueldo, imposible cambiar tu equipo), la falta total de herramientas coercitivas para la gestión de los equipos (no puedes echar a nadie, ni amenazar con bajar el sueldo, ni prometer mejorarlo, ni dar días libres tras esfuerzos) junto con la falta total de presión (da igual lo mucho que se esfuerce tu jefe: Si el trabajo no está para la fecha… no pasa nada), me tienen quemao quemao.

Después de un fracaso tras otro en mis proyectos, por mucho que me he esforzado, he reducido mi vida laboral a dejar pasar el tiempo. Si viene algún usuario con una necesidad de datos, pues se lo paso a alguien, y que me haga la consulta, y yo se la devuelvo al usuario. Si no viene ninguno, pues mejor; Puedo pasar todo el día navegando por internet, escribiendo mails a mis amigos, o en fin… viendo crecer mis plantas.

El largo plazo no existe; es inútil implantar una gestión de proyectos porque la no implicación de la gente (incluyéndome a mi mismo) hace que no se pueda planificar nada; Las cosas estarán, o no estarán, o nos aburriremos a mitad de camino y haremos otra cosa. Así que al final se deviene en un trabajo absolutamente reactivo; Me piden algo, lo doy. Punto.

En fin. Como este tren de vida no se puede aguantar a mis veintidiez años, he decidido salirme. Para conservar la condición de funcionario y pedir una excedencia tengo que esperar todavía tres años más, y no los voy a aguantar, y además, no creo que nunca quiera volver a un sitio tan aburrido. Así que voy a renunciar, sin más.

Si conocéis alguna buena empresa (ahhh qué gusto decir esa palabra… empresa…) que esté reclutando y en la que penséis que yo puedo cuadrar, por favor, ponedme un comentario…


Actualización y disclaimer: Por supuesto, este post fue una inocente broma posteada el día de las inocentes bromas; Me preocupa pensar que las dos personas que más se la creyeron fueron mi hermano (que lo leyó antes del bombardeo mediático que te recuerda qué día es) y mi madre, que sigue pensando que sus hijos son incapaces de engañarla. Ella lo leyó conmigo delante y tuve que confesar la verdad cuando iba por el tercer párrafo, porque la mujer lo estaba pasando verdaderamente mal de ver a un hijo sufrir… ¡qué no harán ellas!.

Por supuesto, estoy encantado con mi equipo y mi trabajo; Creo que realmente estamos haciendo cosas buenas. Tenemos unos mimbres estupendos, y con ellos no cabe duda que salen unos cestos perfectos. Si tienes ganas de trabajar, la Administración es el mejor sitio para hacerlo. Utilizamos tecnologías interesantes, incluso nos permitimos ser punteros en algunos campos (algún día os hablaré del XBRL… o bueno, seguramente no lo haga…). Llevamos fechas ajustadas que nos obligan a algún que otro apretón, pero suele ser puntual. Todavía nadie nos hemos quejado ni nos hemos plantado. No se nos cae el boli. Tenemos 8100 clientes que nos piden más y mejor. ¡Cómo vamos a defraudarles!

En fin, perdón si esta pequeña chacota ha molestado a alguien; Yo sólo quise reflejar cómo "era antes" la Administración, escribiendo el mayor número de lugares comunes. Me alegra pensar que, por regla general, no habéis tragado.

FuncionariosNovember 8, 2006

Empiezo hoy categoría. A todo el mundo le gusta hablar de funcionarios, todo el mundo tiene una opinión sobre los funcionarios, y todo el mundo ama u odia a los funcionarios. En concreto, si eres uno de ellos, habitualmente los amas, si no lo eres, seguro que los odias. Yo tengo la suerte de trabajar para ti que me estás leyendo, y para el resto del Estado. También aprovecho para observar el colectivo con curiosidad científica y siempre tratando de no perder la capacidad de sorpresa del principio.

Pues bien, lo que me ha impulsado a escribir este post ha sido una frase, una única frase de un compañero. Primero os pongo en contexto: En Madrid lleva tres semanas sin parar de llover. Y yo casi nunca llevo paraguas; Bien por vagancia, bien por despiste, bien porque en el trayecto entre autobuses no me da tiempo a mojarme demasiado, o bien porque me parecen un engorro, y para cuatro gotas que te evitas, vas sacando los ojos a la gente, te lo tienes que cambiar de mano, tienes que estar todo el día pendiente de no dejártelo… nada, nada, yo casi siempre sin paraguas, no me molesta un poco de agua.

En fin, la frase fue la siguiente:

"En la oficina, todos tenemos un paraguas de repuesto"

Él me la dijo ofreciéndose amablemente a prestarme el paraguas de sobra que tiene en el cajón de la mesa. También me la dijo algo sorprendido por el hecho de que me diera igual mojarme un poco. Pero a mi me maravilló todo lo que la frase decía "lateralmente". Con esa frase, el hombre estaba diciendo estas cuatro cosas (así a primera vista):

  • Creo que está claro por qué me he sacado unas oposiciones. Me gusta tenerlo todo atado y bien atado. Si llueve traigo un paraguas, y además tengo otro en el cajón de la oficina por si llueve sin avisar.
  • Todas mis necesidades básicas (sueldo y por tanto, alojamiento, alimentación, en fin, bienestar) están cubiertas. Las laborales / profesionales / a la realización por el trabajo una de dos: O están cubiertas también, o están anestesiadas. El ser humano tiene necesidad de seguir preocupándose por si mismo, así que ya llego a necesitar cubrir esas necesidades tan nimias.
  • Todo esto se cumple.. ¡¡para todos los de la oficina!!. Si "todos somos iguales"…¿es porque estamos cortados por el mismo patrón, y por tanto genéticamente predispuestos a preparar unas oposiciones, o quizás primero nos hicimos funcionarios y luego fuimos uniformizados por la vida administrativa?.
  • Ese "todos" está pronunciado con cierto orgullo. Reconociendo la identidad. Aceptando el grupo que te acepta. Una vez más, el corporativismo funcionarial sale a la luz…

En fin, igual es que yo le doy muchas vueltas a las cosas (por tener las necesidades básicas cubiertas yo también jejeje), y lo mismo en todas las oficinas del mundo todos tienen un paraguas de sobra, y no es característica única de mis compañeros, pero a mi la frase me parece que debería ir en una enciclopedia en la entrada "funcionario".

Lo que más miedo me da es perder la capacidad de sorpresa y que todas estas cosas me parezcan completamente lógicas… ¡eso sí que no!.