Si llegaste hasta aquí buscando sinónimos en google, todavía puedes encontrarlos; Escribe la palabra que quieres buscar en este cuadro y pulsa el botón. El servicio te lo proporciona de forma gratuita sinonimos.org. Yo sólo les enlazo.

 

Aleladas, Reflexión que lanzo al aire. ¡Piensenlo!May 26, 2008

Hace no mucho me compré una cámara de fotos compacta nueva. Y entre los modos de fotografía predeterminados, están los típicos: Paisaje, retrato, noche, playa… pero además hay otro que me ha sorprendido mucho: autorretrato. Es decir, el viejo truco de estirar los brazos, poner cara de panoli y sacarte una foto a ti mismo con algo chulo de fondo (o no), ya es uno de los tipos de fotos que más a menudo se sacan…

… Cuánta soledad, ¿verdad?

Reflexión que lanzo al aire. ¡Piensenlo!October 2, 2007

Siempre me sorprende ver a la gente fuera de su contexto. Y no me refiero, por ejemplo, a la gente de la oficina, ya que ese es un contexto muy amplio, en que una persona puede mostrar múltiples facetas. Me estoy refiriendo a algo tan rígido, como por ejemplo, el autobús.

Ya hablé alguna vez sobre la gente del autobús. Me gusta observarlos por la mañana, me gusta reconocerlos, me gusta solidarizarme con ellos en esa hora dura. Pero al verlos en un autobús, uno, sin querer, se los imagina completamente unidimensionales. Hasta donde yo he visto, ese tipo siempre va con corbata, ese otro siempre con mochila, esa otra no habla nunca, esa otra no calla ni un momento, esa siempre hace codos para entrar la primera… No se los imagina uno (bueno, o no se pone uno a imaginárselos) fuera del contexto "autobús".

Por eso me sorprende mucho ver a la gente fuera del elemento en el que los ves habitualmente. Vas por el barrio un día cualquiera a una hora cualquiera y te los encuentras. Y resulta que el que va siempre de traje, hoy va con un chándal de táctel de los de los 90, aquellos que crujían. ¡Impensable!. La de las gafas empuja un carrito de bebé. Incluso la que no calla… ¡tiene una gemela!. Quién iba a pensar que toda esa gente tenía otra vida que ticar el bonobús y aguantar el muermo de las siete treinta y cinco de la mañana

Funcionarios, Reflexión que lanzo al aire. ¡Piensenlo!September 27, 2007

No lo digo yo. Lo dice la convocatoria de cursos de mi Ministerio para este mes. Uno de esos cursos lleva exactamente ese título "Ya nadie me saca de quicio". Ya había hablado alguna vez sobre la gestión de emociones en el trabajo (por supuesto sólo dando mi opinión personal, pocas veces o nunca me veréis aquí poniéndome el gorro de experto en algo), pero este curso me hace pensar, de nuevo, en cómo es la organización para la que trabajo.

Y es que, realmente, los funcionarios necesitamos cursos de este tipo. Seguramente gente que se cae mal a otra gente hay en todos sitios y en todas las organizaciones. Gente que soporta mejor o peor el estrés, que sabe relacionarse mejor o peor con los compañeros, que sabe pedir un favor o no, que sabe dirigir o sólo sabe mandar, y mal. Gente que por un conjunto de cualidades objetivas y subjetivas, te cae mejor o peor. O incluso personas que no eres capaz de explicar por qué te caen bien o mal, pero ahí están.

Gente que saca de quicio hay en todas partes. Y gente a la que sacan de quicio, también. Sin embargo, en las organizaciones ágiles, esto no suele ir más allá de ser un problema puntual. Si te toca en un proyecto alguien problemático, será cosa de seis meses o de un año, seguro que eres capaz de gestionar esta emoción tú solito, ya que verás luz al final del túnel. Si no eres capaz, siempre puedes pedir que te cambien de equipo, de cliente, de departamento, de edificio.

Y en caso extremo, puedes abandonar tu empresa, y buscarte otra. Además, casi seguro que ganas con el cambio, y al final le tienes que agradecer al desquiciante que se haya portado de esa forma contigo.

Pero en la Administración no es tan fácil. Cuando uno no lleva muchos añitos, la movilidad es relativamente sencilla, partes de cero, y cualquier plaza que te ofrecen puede ser buena, por lo que con dos años que estés en el mismo sitio, ya puedes moverte. Sin embargo, según vas llegando a tu techo (fijado por el grupo al que perteneces), la cosa va poniéndose más complicada. Puede que cojas una plaza buena, y sea difícil encontrar una mejor o igual. O encima igual has sido un vago y no has puesto interés en reciclar tus conocimientos, y no te ofrecen nada.

En resumen, que puede ser que te vayas a pasar el resto de tu vida viendo a esa persona que te saca de quicio. Y lo que en una organización ágil es problema de meses, en la Administración es cosa de hasta que te jubiles, tú o el contrario. Como aquella frase de siéntate en la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo.

En fin, que aunque en un primer vistazo el curso me ha parecido una pijada, tras pensarlo me parece una gran iniciativa, porque las rencillas interpersonales, en la Administración, son enfermedades intestinas que llegan a infectar a una organización completa. Dos personas se llevan mal, se sacan de quicio una a la otra. Con el tiempo, se erigen en cabezas de departamento. Son incapaces de colaborar. Se esconden información uno a otro. Intentan usucapiar las competencias del otro. Y yo he visto casos en que esto lleva sucediendo veinte años. La organización para la que trabajan se resiente. Seguro.

No me cabe duda de que hacer cursitos no es la mejor solución para el problema, pero como parece ser que nadie se atreve a intentar lo óptimo (hacer más ágil la Administración), bien está que emprendan la segunda mejor opción, curar las consecuencias de la inagilidad.

Si tenéis curiosidad, podéis acceder al programa del curso pinchando en la imagen.

Actualización: Consultor Anónimo ha tenido a bien "menearme"… ¡Menéame tú también! 

Funcionarios, Reflexión que lanzo al aire. ¡Piensenlo!September 6, 2007

Es curioso cómo ha cambiado en estos últimos años la percepción de la cantidad de trabajo que realiza o que saca adelante o que acumula una persona. Este tipo de evoluciones son muy fáciles de observar en la Administración, al igual que en las grandes empresas, ya que el cambio en las costumbres es más difícil, y por lo tanto, en una misma sala puedes observar especímenes de todos los estadíos de la evolución estudiada. Desde los más enquistados (con perdón del término) en el pasado hasta los recién caídos.

Y es que antes, el trabajo era así como titulo el post: volumétrico. Tanto volumen de algo has procesado, tanto has trabajado. Da igual que sean cajas entre pisos de un edificio, da igual que sea papeles de una bandeja a otra de tu mesa. Cuando una persona me quiere mostrar el muchísimo trabajo que tiene, me enseña una pila de papeles. ¡Mira!. ¡Mira cuánto trabajo tengo!.

Tiene un trabajo más complicado el que necesita cinco armarios en vez de dos para el archivo de sus carpetas. Da igual que luego eso no sea nada más que fotocopias de legajos añejos (hum qué sonoridad) que nadie jamás volverá a consultar, da igual que tengas el documento en electrónico, o esté disponible y accesible en dos clicks en la base de datos del BOE, o en un CD de jurisprudencia; Sólo pasa a ser trabajo y a aumentar tu aura de trabajador si ocupa espacio, si quita aire, si puedes chocar contra él, si interrumpe la visión del horizonte.

¿Qué tendrá que hacer esa persona que tiene "tanto lío" con todo ese trabajo todos esos papeles?. ¿Desplazarlos?. ¿Fotocopiarlos?. ¿Masticarlos?. ¿Leerlos?. Cuando alguien de aquí quiere impresionar dice, es que nosotros controlamos 17.000 entidades. A mi me parece que dice mucho más de nosotros la atención que damos a cada una de esas entidades, lo cercanos que nos pueden sentir, que aceptamos sus sugerencias, que somos transparentes en nuestra actuación, que emitimos conclusiones de nuestro control útiles para la sociedad, que facilitamos el trabajo de otros. En fin, métricas de calidad, y no de cantidad. No de volumen.

Mi mesa casi siempre está muy despejada. Si me imprimo algo para leerlo, luego lo tiro. Los que no son mi equipo ni mis jefes deben pensar que me toco los huevos no tengo nada que hacer…

Reflexión que lanzo al aire. ¡Piensenlo!May 28, 2007

Es curioso cómo el cuerpo humano tiene la necesidad de estar enfermo. La medicina trabaja para erradicar determinadas patologías, y mientras tanto van surgiendo otras nuevas; en algunos casos por la lógica evolución de los elementos patógenos que las causan, y en otras, por motivos inexplicables, sólo achacables al "excesivo" bienestar que nos rodea. Nuevas enfermedades para nuevos tiempos. Dentro de este orden caen los trastornos alimentarios, que me llaman la atención por su doble origen; psicológico (es la mente la que tiene el problema, que luego sufre el cuerpo), y social, ya que influyen en gran medida los modelos de conducta y de apariencia que nos venden.

Vaya por delante que no soy médico ni psicólogo ni psiquiatra ni sociólogo, así que esta recopilación tiene el mismo valor que las fuentes de las que se alimenta. Intentaré no añadir ni quitar sentido a nada, dar sólo el valor recopilatorio, y sobre todo, intentaré no frivolizar, ya que llevadas al extremo, pueden marcar la vida del enfermo en el mejor de los casos, o llevarle a la muerte. Intento ponerlas de más conocidas a menos conocidas (al menos según mi entender).

Obesidad. Exceso de grasa, causada por alteraciones metabólicas o por alimentación excesiva, que puede ser provocada por los genes, el ambiente, el sedentarismo, la ingesta de medicamentos, u otras enfermedades. Relacionado está el Síndrome de Prader-Willi, cuyos afectados no tienen nunca la sensación de estar saciados, por lo que comen sin freno. Sin embargo, este síndrome está causado por malformaciones en el hipotálamo, por lo que cae dentro de otra categoría distinta.

Anorexia. Consiste en la pérdida de peso provocada por el propio enfermo y que lleva a un estado de inanición. Se caracteriza por el temor a aumentar de peso y por una percepción distorsionada y delirante del propio cuerpo que hace que el enfermo se vea obeso aún cuando su peso se encuentre por debajo de lo recomendado, lo que le lleva al ayuno.

Bulimia. Consiste en que el enfermo sufre episodios de atracones compulsivos, seguidos de un gran sentimiento de culpabilidad y sensación de pérdida de control. Suele alternarse con episodios de ayuno, pero al poco tiempo vuelven las ingestas compulsivas. Se presentan conductas compensatorias inapropiadas, como la provocación del vómito, empleado por el 80-90% de los enfermos, o el uso de laxantes, enemas, ejercicio físico intenso, ayuno…

Vigorexia. Trastorno caracterizado por la preocupación obsesiva por el físico y una distorsión del esquema corporal. Los vigoréxicos suelen realizar ejercicio físico excesivo a fin de lograr un desarrollo muscular mayor de lo normal, pues de lo contrario se sienten débiles o enclenques, además de llevar una dieta poco equilibrada en favor de carbohidratos y proteínas frente a lípidos.

Ortorexia. Es una patología derivada de la obsesión por comer saludable. El enfermo prefiere no comer a comer alimentos que a su parecer son "impuros" (restaurantes, comida rápida, o simplemente preparados por otras personas). Físicamente, puede derivar en hipotensión u osteoporosis, y psicológicamente en aislamiento social.

Pica. Es el apetito por sustancias no comestibles, como carbón, tierra o tiza, o por ingredientes como harina o patatas crudas. Existen muchos subtipos que se pueden consultar aquí.

Permarexia. Obsesión por lo que se come, pensando que todo lo que se ingiere engorda, y llevando a un estado constante de práctica de todo tipo de dietas. No es una patología, sino un estadío previo. El afectado se obsesiona por el contenido calórico de todos los alimentos.

Potomanía. Es el consumo excesivo de agua. Se manifiesta en un deseo frecuente de beber gran cantidad de líquido, de manera compulsiva y sin sentir en especial sed, y acompañado de una sensación placentera. Puede ser causado por daños en el hipotálamo, en donde se regula la sed. Se considera potomanía la ingesta superior a 7 litros de agua al día.

Perdonad por el super-rollo, esta vez sí que me he pasado. ¿Conocéis alguno más?

Reflexión que lanzo al aire. ¡Piensenlo!January 16, 2007

Caminaba yo ayer por el Barrio de Salamanca, en busca de una sucursal de banco (en estos tiempos hiperconectados, y teniendo que ir a un banco… ¡qué paciencia!), cuando cacé el siguiente retazo de conversación entre dos señoras cualesquiera, cada cual con más imponente cardado:

- Pues ayer vino Fulanita a casa y me tuvo toda la tarde entretenida.

Y me doy cuenta de la evolución de que se ha producido en la palabra entretenida en los últimos tiempos. O igual la palabra no ha evolucionado, y soy yo el que ha evolucionado. O igual resulta que lo único que ha evolucionado es mi entorno, y ahora las aspiraciones de los que me rodean, y tal vez las mías propias por contagio, son otras.

Me refiero a que esa señora estaba contentísima de que Fulanita la hubiera tenido toda la tarde entretenida. Y yo creo que la crispación de la gente en la actualidad es tal, que una tarde entretenida es una tarde perdida. Entretenerse es una actividad demasiado templada, demasiado suave. Diviértete, disfruta, piensa, actúa, siente, pero por Dios… ¡No te entretengas simplemente!

Si voy al cine y una peli es entretenida, es que es ligera; se te ha pasado el rato y en ningún momento te ha conmovido, simplemente, estabas más a gustito viéndola en la sala calentita y sentado en la cómoda butaca que pasando frío fuera. Asobinao. Si un libro es entretenido es que es facilón. La RAE establece seis acepciones para la palabra, y sólo uno tiene connotaciones negativas, pero para mi, a día de hoy, esta acepción es la que más pesa al escuchar la palabra.

En resumen, que si viene Fulanita a casa a entretenerme toda la tarde, no pienso abrirle la puerta :oD. La foto es de Gustavo.

Reflexión que lanzo al aire. ¡Piensenlo!December 20, 2006

Que no es lo mismo que gestión de las emociones. Me refiero a esa forma de gestión que se ve influida por los sentimientos. Por ejemplo, viene el jefe cabreado de casa y zas, te cae una bronca por un trabajo que se está retrasando, aunque ayer estuviera igual de retrasado. Relaciones laborales influidas por el pasado personal de los trabajadores, y sobre todo, por el pasado de las relaciones personales. Motivación apelando a los sentimientos, y utilizándolos como herramienta.

¿Qué opináis sobre el tema? Yo todavía estoy intentando forjarme una opinión, como sobre casi todo. He tenido jefes fríos y jefes emotivos, aunque la experiencia dice que bajo condiciones de cierto estrés la emotividad acaba en unos casos despuntando, en otros aflorando, en otros inundándolo todo.

El primer razonamiento obvio que se me ocurre es que es negativa. Uno debería poder mantener siempre la cabeza fría para analizar racionalmente las situaciones que se van presentando en un proyecto, evaluar las opciones y tomar las decisiones correctas… No sé, no me gusta. No me lo creo. Precisamente por lo primero que he dicho: Demasiado obvio. Reducir la gestión a un algoritmo, a una secuencia de “si pasa esto, entonces debes actuar así” me parece eliminar una variable de la ecuación; Reducir la multidimensionalidad de las personas. Todos tenemos sentimientos, y lo natural es que nos influyan. Fuera del trabajo, o dentro del trabajo. Los sentimientos “suceden”, no son algo que se escoja.

Por otra parte, un gestor absolutamente frío.. suena muy poco motivador, ¿verdad?. Tener de jefe a alguien cuya vida personal no influya en la laboral suena casi a máquina, al T-800 de la gestión. Suena “poco sano”. Las personas tenemos cabreos, tenemos momentos de alegría, resulta que hay personas que nos caen mejor o nos caen peor. ¿Por qué hay que negarlo?

Siempre me acabo enfangando en el terreno de lo obvio, pero me imagino que al final, el modelo ideal de gestión acaba siendo una combinación de fríos cálculo y reacciones, y cálido trato y relaciones… Pero me interesa mucho vuestra opinión…