Esta noche he soñado que me tocaba la lotería. Creo recordar que eran exactamente 50.000 euros. Algo es algo.

Pues bien, en vez de soñar que me pegaba un gran viaje o una tremenda juerga, he soñado que iba al BBVA (¿por qué ahí y no a mi banco?), y contrataba un depósito, y encima la persona que me atendía era un inútil y me explicaba fatal las condiciones del producto, y me he despertado agobiado y todo por la incompetencia del maldito señor del mostrador.

Cada vez son más numerosas las señales. Definitivamente, me hago viejo.