Quiero ser toro de lidia.

Si un toro es muy muy bueno y se entrega a fondo en una corrida y demuestra ser noble y bravío, lo indultan, lo destinan a semental y vive el resto de sus días entre mimos de los ganaderos y de las adorables vaquitas.

Imaginaos eso llevado a nuestra profesión. Nos encargan una aplicación, y nos dan un mes para hacerla. Si demostramos hacerla muy muy bien, la documentamos, la probamos y resulta que no falla nunca, es intuitiva y amigable y tiene un rendimiento óptimo… No tendríamos que volver a trabajar nunca más y nos dedicaríamos únicamente a inseminar hembras para engendrar programadorcitos de patrimonio genético intachable.

Nuestro trabajo se convertiría inmediatamente en un catálogo de buenas prácticas. Qué mejor motivación.

Si la aplicación peta, nos clavan una espada en el lomo hasta que morimos desangrados.

Pues oye… yo me arriesgo.