Uf! Como la vez del gato, esta mañana he tenido un momentazo cinematográfico, aunque esta vez un poco incómodo…

Iba yo en el bus por la mañana, medio dormido. Hasta arriba de gente, como siempre. En Neptuno comienza la pelea diaria por llegar desde el asiento hasta la puerta, abriéndome paso entre disculpes, perdones y permisos. Llego hasta mi objetivo, la puerta de salida, y espero pacientemente, echándole una última ojeada al libro, casi despidiéndome de él hasta la tarde.

En esto se posiciona un tipo MUY alto detras. Muy alto, y muy cerca. Demasiado cerca. Yo habitualmente rechazo la proximidad física no solicitada, no me gusta que invadan mi burbuja. Le miro, y tenía una cuidada melenita, y perillita. Y cara de golosón. Por simple urbanidad, decido aguantarme, y seguir mirando hacia la puerta.

En esto me coge así del hombro, y me susurra… ¿vas a salir?. Y yo, sí, claro.

Ya está, nada más. Pero yo me sentí exactamente igual que cuando vi 300, y Jerjes coge a Leónidas y le susurra palabras al oído desde la espalda. Bueno, salvo por las abdominales de Leónidas. Ahí va el fotograma.