Pocas costumbres riojanas son tan auténticas como esta: Llevar los calcetines blancos (de los de rayita azul y roja, por supuesto) por encima del chándal. Oye es ver a uno y reconocer a un riojano de pura cepa, esté uno donde esté (aunque nunca te los encuentras muy lejos). Imaginaos la alegría si vas por la calle con los calchetos por fuera y te encuentras a otro que los lleva; oyes, abrazos se deben dar y todo.

Perdonad que la foto esté borrosa, pero en fin, uno no tiene tanto morro como para sacarla tranquilamente.