La he tenido en mis manos. Y la he dejado escapar. Iba andando por la calle y se ha parado en un semáforo un coche a mi lado. Era un descapotable, creo que un megane. En él iban montados tres calvos, como de 50 años. Dándose tobas en las bruñidas cabezas, que brillaban resplandecientes bajo el sol otoñal. Tenían como un buen rollo, como una alegría… absolutamente contagiosa. La imagen era bastante impactante, por el simple hecho de que… ¡ya es casualidad! ¡Tres calvos juntos, y dando el cante!. Y eso sin ponerme a buscar juegos de palabras y a decir que ahí iban descapotados todos, el coche y los ocupantes…

He sacado mi móvil, he buscado la función de cámara, he apuntado, y he disparado. "Tarjeta de memoria llena, imposible almacenar". Maldición. He ido a la tarjeta, he borrado tres fotos, pero cuando estaba preparado, ya no estaban a tiro. Me he asomado por la bocacalle por la que se alejaban, pero imposible captarles. Luego he ido todo el camino de vuelta a casa mirando a mis espaldas, por si acaso les veía refulgir en la lejanía. Pero en vano.

Me está bien por dejar la tarjeta que venía con el teléfono en vez de comprarme una mínimamente capaz… Mañana me paso a por una.