No lo digo yo. Lo dice la convocatoria de cursos de mi Ministerio para este mes. Uno de esos cursos lleva exactamente ese título "Ya nadie me saca de quicio". Ya había hablado alguna vez sobre la gestión de emociones en el trabajo (por supuesto sólo dando mi opinión personal, pocas veces o nunca me veréis aquí poniéndome el gorro de experto en algo), pero este curso me hace pensar, de nuevo, en cómo es la organización para la que trabajo.

Y es que, realmente, los funcionarios necesitamos cursos de este tipo. Seguramente gente que se cae mal a otra gente hay en todos sitios y en todas las organizaciones. Gente que soporta mejor o peor el estrés, que sabe relacionarse mejor o peor con los compañeros, que sabe pedir un favor o no, que sabe dirigir o sólo sabe mandar, y mal. Gente que por un conjunto de cualidades objetivas y subjetivas, te cae mejor o peor. O incluso personas que no eres capaz de explicar por qué te caen bien o mal, pero ahí están.

Gente que saca de quicio hay en todas partes. Y gente a la que sacan de quicio, también. Sin embargo, en las organizaciones ágiles, esto no suele ir más allá de ser un problema puntual. Si te toca en un proyecto alguien problemático, será cosa de seis meses o de un año, seguro que eres capaz de gestionar esta emoción tú solito, ya que verás luz al final del túnel. Si no eres capaz, siempre puedes pedir que te cambien de equipo, de cliente, de departamento, de edificio.

Y en caso extremo, puedes abandonar tu empresa, y buscarte otra. Además, casi seguro que ganas con el cambio, y al final le tienes que agradecer al desquiciante que se haya portado de esa forma contigo.

Pero en la Administración no es tan fácil. Cuando uno no lleva muchos añitos, la movilidad es relativamente sencilla, partes de cero, y cualquier plaza que te ofrecen puede ser buena, por lo que con dos años que estés en el mismo sitio, ya puedes moverte. Sin embargo, según vas llegando a tu techo (fijado por el grupo al que perteneces), la cosa va poniéndose más complicada. Puede que cojas una plaza buena, y sea difícil encontrar una mejor o igual. O encima igual has sido un vago y no has puesto interés en reciclar tus conocimientos, y no te ofrecen nada.

En resumen, que puede ser que te vayas a pasar el resto de tu vida viendo a esa persona que te saca de quicio. Y lo que en una organización ágil es problema de meses, en la Administración es cosa de hasta que te jubiles, tú o el contrario. Como aquella frase de siéntate en la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo.

En fin, que aunque en un primer vistazo el curso me ha parecido una pijada, tras pensarlo me parece una gran iniciativa, porque las rencillas interpersonales, en la Administración, son enfermedades intestinas que llegan a infectar a una organización completa. Dos personas se llevan mal, se sacan de quicio una a la otra. Con el tiempo, se erigen en cabezas de departamento. Son incapaces de colaborar. Se esconden información uno a otro. Intentan usucapiar las competencias del otro. Y yo he visto casos en que esto lleva sucediendo veinte años. La organización para la que trabajan se resiente. Seguro.

No me cabe duda de que hacer cursitos no es la mejor solución para el problema, pero como parece ser que nadie se atreve a intentar lo óptimo (hacer más ágil la Administración), bien está que emprendan la segunda mejor opción, curar las consecuencias de la inagilidad.

Si tenéis curiosidad, podéis acceder al programa del curso pinchando en la imagen.

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