En mi barrio, la gente es indómita, soberana y llena de ideales. Son libres como el aire, son valientes y son resueltos. No les arredran las amenazas ni les conmueven los plañidos, la única ley es la voluntad.

La prueba es esta foto que acabo de tomar. Por supuesto, no había ni un solo coche más parado en toda la acera, sólo delante de puerta; no me extraña, si es que van provocando.