Es curioso cómo el cuerpo humano tiene la necesidad de estar enfermo. La medicina trabaja para erradicar determinadas patologías, y mientras tanto van surgiendo otras nuevas; en algunos casos por la lógica evolución de los elementos patógenos que las causan, y en otras, por motivos inexplicables, sólo achacables al "excesivo" bienestar que nos rodea. Nuevas enfermedades para nuevos tiempos. Dentro de este orden caen los trastornos alimentarios, que me llaman la atención por su doble origen; psicológico (es la mente la que tiene el problema, que luego sufre el cuerpo), y social, ya que influyen en gran medida los modelos de conducta y de apariencia que nos venden.
Vaya por delante que no soy médico ni psicólogo ni psiquiatra ni sociólogo, así que esta recopilación tiene el mismo valor que las fuentes de las que se alimenta. Intentaré no añadir ni quitar sentido a nada, dar sólo el valor recopilatorio, y sobre todo, intentaré no frivolizar, ya que llevadas al extremo, pueden marcar la vida del enfermo en el mejor de los casos, o llevarle a la muerte. Intento ponerlas de más conocidas a menos conocidas (al menos según mi entender).
Obesidad. Exceso de grasa, causada por alteraciones metabólicas o por alimentación excesiva, que puede ser provocada por los genes, el ambiente, el sedentarismo, la ingesta de medicamentos, u otras enfermedades. Relacionado está el Síndrome de Prader-Willi, cuyos afectados no tienen nunca la sensación de estar saciados, por lo que comen sin freno. Sin embargo, este síndrome está causado por malformaciones en el hipotálamo, por lo que cae dentro de otra categoría distinta.
Anorexia. Consiste en la pérdida de peso provocada por el propio enfermo y que lleva a un estado de inanición. Se caracteriza por el temor a aumentar de peso y por una percepción distorsionada y delirante del propio cuerpo que hace que el enfermo se vea obeso aún cuando su peso se encuentre por debajo de lo recomendado, lo que le lleva al ayuno.
Bulimia. Consiste en que el enfermo sufre episodios de atracones compulsivos, seguidos de un gran sentimiento de culpabilidad y sensación de pérdida de control. Suele alternarse con episodios de ayuno, pero al poco tiempo vuelven las ingestas compulsivas. Se presentan conductas compensatorias inapropiadas, como la provocación del vómito, empleado por el 80-90% de los enfermos, o el uso de laxantes, enemas, ejercicio físico intenso, ayuno…
Vigorexia. Trastorno caracterizado por la preocupación obsesiva por el físico y una distorsión del esquema corporal. Los vigoréxicos suelen realizar ejercicio físico excesivo a fin de lograr un desarrollo muscular mayor de lo normal, pues de lo contrario se sienten débiles o enclenques, además de llevar una dieta poco equilibrada en favor de carbohidratos y proteínas frente a lípidos.
Ortorexia. Es una patología derivada de la obsesión por comer saludable. El enfermo prefiere no comer a comer alimentos que a su parecer son "impuros" (restaurantes, comida rápida, o simplemente preparados por otras personas). Físicamente, puede derivar en hipotensión u osteoporosis, y psicológicamente en aislamiento social.
Pica. Es el apetito por sustancias no comestibles, como carbón, tierra o tiza, o por ingredientes como harina o patatas crudas. Existen muchos subtipos que se pueden consultar aquí.
Permarexia. Obsesión por lo que se come, pensando que todo lo que se ingiere engorda, y llevando a un estado constante de práctica de todo tipo de dietas. No es una patología, sino un estadío previo. El afectado se obsesiona por el contenido calórico de todos los alimentos.
Potomanía. Es el consumo excesivo de agua. Se manifiesta en un deseo frecuente de beber gran cantidad de líquido, de manera compulsiva y sin sentir en especial sed, y acompañado de una sensación placentera. Puede ser causado por daños en el hipotálamo, en donde se regula la sed. Se considera potomanía la ingesta superior a 7 litros de agua al día.
Perdonad por el super-rollo, esta vez sí que me he pasado. ¿Conocéis alguno más?
Sí señor, una gran ruta en la bici. No por el propio esfuerzo, que no ha estado mal, sino por las cosas que me han pasado.
En fin, todo pelao de frío y empapado de agua, decido no subir al Collado de Los Pastores, y tirar hacia el coche directamente, que es todo cuesta abajo. Cuando de pronto doy una curva… y me encuentro en la pista con una manada de
Cuando todavía tenía los ojos y el espíritu como platos, doy otra curva… ¡y un
Me pasa
Cotilleando en 



