Es uno de los momentos del año en que a uno el tiempo le hace sentir mal. 7:20 de la mañana. Salgo de casa recién amanecido. 12 graditos y hay que caminar unos minutillos hasta la parada del bus. Así que visto mi traje oscuro (porque sí), y mi gabardina ligera. Porque todavía no es 40 de mayo y se agradece. Llego al trabajo, y la mar de bien. Mas a gusto que un arbusto.
Hora de salida. Si toca día funcionaril, a las 15:00, si no toca, pues a las 19:00, pero en ambos casos, misma sensación; voy con mi traje oscuro, mi corbata al cuello, mi gabardinilla… ¡asado de calor!. El sol pega de lleno, y aunque estemos en abril, ya vamos pasando los 20º. Nada de humedad; calorcillo seco y en algunos tramos no hay sombra. La gente, que va mucho más fresca, te mira diciendo, madré este, se ha debido caer de un iglú. Y si encima trabajas en zona turística (como es mi caso, Cibeles / el Prado), los turistas y las turistas van en manga corta y sandalias, con gafas de sol, y sobre todo, con ánimo veraniego. Se apartan para no tocarte porque les das calor.
¡Señores! ¡Que ustedes se han levantado a las 11! ¡Que yo llevo tol día levantando España, un respeto!




Uy levantando España, jajjaja. Mira que eres exagerado, que no estás picando en una obra. Yo también odio el calor, no sabe uno que ponerse.
Comment by Virginia — April 19, 2007 @ 4:59 pm
Si es que los del Norte no aguantaís una poquita de caloh ;-)
Comment by juannillo — April 19, 2007 @ 5:15 pm
De todas maneras, la gente ya ve un poco de sol y se piensa que esto es Benidorm… consuélate pensando que, por la noche y con el frío, tendrán las canillas congeladas (aunque sea mentira).
Comment by Don Alipio — April 23, 2007 @ 10:49 pm