Caminaba yo ayer por el Barrio de Salamanca, en busca de una sucursal de banco (en estos tiempos hiperconectados, y teniendo que ir a un banco… ¡qué paciencia!), cuando cacé el siguiente retazo de conversación entre dos señoras cualesquiera, cada cual con más imponente cardado:

- Pues ayer vino Fulanita a casa y me tuvo toda la tarde entretenida.

Y me doy cuenta de la evolución de que se ha producido en la palabra entretenida en los últimos tiempos. O igual la palabra no ha evolucionado, y soy yo el que ha evolucionado. O igual resulta que lo único que ha evolucionado es mi entorno, y ahora las aspiraciones de los que me rodean, y tal vez las mías propias por contagio, son otras.

Me refiero a que esa señora estaba contentísima de que Fulanita la hubiera tenido toda la tarde entretenida. Y yo creo que la crispación de la gente en la actualidad es tal, que una tarde entretenida es una tarde perdida. Entretenerse es una actividad demasiado templada, demasiado suave. Diviértete, disfruta, piensa, actúa, siente, pero por Dios… ¡No te entretengas simplemente!

Si voy al cine y una peli es entretenida, es que es ligera; se te ha pasado el rato y en ningún momento te ha conmovido, simplemente, estabas más a gustito viéndola en la sala calentita y sentado en la cómoda butaca que pasando frío fuera. Asobinao. Si un libro es entretenido es que es facilón. La RAE establece seis acepciones para la palabra, y sólo uno tiene connotaciones negativas, pero para mi, a día de hoy, esta acepción es la que más pesa al escuchar la palabra.

En resumen, que si viene Fulanita a casa a entretenerme toda la tarde, no pienso abrirle la puerta :oD. La foto es de Gustavo.