Traduzco un post del blog de Scott Adams (en la foto) que me ha gustado bastante titulado "Acting smarter than you are". El texto original lo podéis leer aquí. Recorto algún que otro párrafo, pero en la parte traducida me ciño al espíritu del original.

"La gente a menudo me dice que parezco más inteligente de lo que en realidad soy. Yo acepto el cumplido. Como sabéis, las apariencias son más importantes que el fondo. Así que os enseñaré algunos trucos para aparentar ser más listo de lo que eres. Creedme, os será útil.

Lo primero, necesitas gafas aunque tu vista sea perfecta. Las lentes añaden diez puntos imaginarios a tu coeficiente intelectual. Te sorprendería la cantidad de gente que te pararía en la calle para preguntarte cosas de impuestos. Eso es lo que me lleva ocurriendo desde cuarto grado. Siempre me pregunto cuánta gente habrá ido a la carcel por culpa de mis consejos sobre los paraísos fiscales en el extranjero.

Tal vez estés pensando que las lentes correctoras son poco atractivas, pero lo que no sabes es que hay un buen puñado de gente que considera a los cerebritos sus fetiches. Tal vez sea cosa de la evolución.

Yo solía pensar que los geeks con gafas eran sólo un estereotipo perpetuado por mi mismo, hasta que di una conferencia en el MIT. Aproximadamente el 80% de mi público llevaba gafas. Asumo que el otro 20% llevaba lentillas. Eso no puede ser una coincidencia. La gente con mala vista son más listos que la media, y todo el mundo lo sabe. Lo que todo el mundo no sabrá es que tú te compraste las gafas en la tienda de disfraces.

En segundo lugar, tienes que aprender a no hablar tanto. Hablar es la manera más segura de mostrar ignorancia profunda. Si la conversación gira hacia los levantamientos políticos en la República de Chechenia, es un buen momento para preguntar si alguien quiere que le traigas una bebida. La gente no sabrá si estás escapándote de la discusión porque no tienes ni idea de política, o si simplemente estás aburrido de hablar acerca del ataque de 1999 sobre Dagestan (Gracias, Wikipedia).

También es una buena idea conocer unas cuantas palabras inteligentes que sólo aparecen en las publicaciones de más alto nivel. Las dos que necesitas son zeitgeist y epónimo. Yo intento soltar uno de estos tordos intelectuales en las conversaciones tan a menudo como puedo. Si usas estas palabras con confianza, la gente asumirá que conoces un montón de palabras difíciles. Si alguien contesta con palabras difíciles a su vez, es el momento de callarse completamente y afirmar vehementemente y sonreir. Esto me lleva a mi siguiente consejo.

Es importante estar de acuerdo con la gente si quieres parecerles un genio. Para la mayor parte de la gente, la definición de inteligente es "Piensa exactamente como yo". Si piensas que vas a convencer a nadie simplemente llevando la contraria y presentando excelentes argumentos para tus razonamientos, debes ser nuevo en el planeta. El mejor resultado que puedes esperar de cualquier conversación es que la otra persona se aleje pensando que eres egoísta, egocéntrico y antiético.

Puedes redondear tu sensación artificial de inteligencia convirtiéndote en un falso experto en vinos. Un amigo mío, amante del vino, me enseñó cómo impresionar en cualquier conversación sobre vino. El truco es aprender muchísimo sobre unos pocos tipos de vino y llevar la conversación hacia el campo sobre el que realmente sabes. Si combinas esto con aparentar interés cuando el resto de la gente parlotee sobre vino que nunca jamás en tu vida probarás, la gente pensarás que eres un gourmand con mucho mundo.

Oh, añade "gourmand" a zeitgeist y epónimo. Si consigues usar las tres palabras en una frase, pronto serás el irrestible fetiche que hablábamos al principio.