Ha muerto Miguel Aceves Mejías. "El Rey del Falsete". Evaluad vuestra temperatura corporal… ajá… correcto. Igual de frío me quedé yo cuando leí la noticia en El Mundo. Sin embargo, puesto que había recibido el insigne y monárquico título de "El Rey del Falsete"… ¡qué demonios! Seguro que merecía la pena escucharlo un rato.
Bueno, pues falsetes aparte, un mérito póstumo que ha tenído Miguel Aceves ha sido sugerirme este post cuando le escuché cantando a gorgoritos la canción "Malagueña salerosa". En ella se dice lo siguiente:
"Qué bonitos ojos tienes
debajo de esas dos cejas
debajo de esas dos cejas
qué bonitos ojos tienes"
Flaco favor le estaban haciendo Pedro Galindo y Elpidio Ramírez cuando componían la canción a la pobre malagueña, porque yo al escuchar la canción me la he imaginado como Frida Kahlo en la foto.
Y así, a bote pronto, se me ocurren otros dos casos en que compositores o poetas quisieron mostrar su reverencia, admiración y postración contemplativa por una mujer, y les salió un poco el tiro por la culata. El primero es el insigne Pablo Neruda. En su Poema 15 dice aquello tan conocido de
"Me gusta cuando callas porque estás como ausente"
Pues vaya, sí que tenía ganas de compartir ratos con ella… Tal vez tenía una voz un poco fuera de registro… o era un algo sinsustancia, la pobre chica.. Yo hubiera titulado el poema "Petarda".
Y ya por último (tampoco he querido ponerme a bucear en, por ejemplo, Los Chichos, que dicen aquello tan bonito de "estar sin ti es una eternidad que nunca tiene fin".) he seleccionado aquello que cantaba Juanito Valderrama en su canción "El emigrante".
Tengo que hacer un rosario
con tus dientes de marfil
para que pueda besarlo
cuando esté lejos de ti
Qué violencia, primero, arrancar los dientes de su pobre amada, qué sangre fría, después, atravesarlos con una cuerdita para hacer un rosario, y qué mal rollo, en tercer lugar, besarlos en el otro país…
En fin, que sí, que vale, que todo esto suena así de mal porque el lenguaje y la forma de pensar de las personas evolucionan (en algunos casos más que en otros), y a lo mejor en el momento en que se compusieron los tres ejemplos, eran frases totalmente válidas, evocadoras y bellísimas que hacían suspirar a la malagueña, a la petarda y a la mellá. Miedo me da dentro de 30 años a qué sonarán las canciones actuales, si aún ahora suenan a chorrás…
Pues eso. ¿Os sabéis más ejemplos?